GIMNASIO MENTAL UCDM EJERCICIO 80
UN CURSO DE MILAGROS
GIMNASIO MENTAL
(Meditación Guiada)
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PROPOSITO: Reconocer que mis problemas se han resuelto
RESULTADOS QUE ESPERO:
Alcanzar la paz de Dios
PREPARACION
- Escoge un lugar tranquilo, donde no tengas perturbaciones de ninguna índole, donde te sientas bien.
- Aléjate de cualquier elemento de distracción, teléfono, celular, ruidos, advierte a tu núcleo familiar que no te perturben por 5 a 10 minutos
- Acomódate como mejor te sientas, sentado en una silla o acostado. La espalda derecha y los brazos descansados sobre un soporte cómodo. RELAJA TODO TU CUERPO.
- Cierra los ojos
MEDITEMOS
- Concentra tu atención en tu respiración, observa como entra y sale el aire suavemente. Respira suave y tranquilamente. Toma aire, observa como entra, y deja que salga suavemente, vuelve hacerlo, toma aire normalmente y deja que salga, vuelve a hacerlo una vez mas.
- Toma todo el aire que puedas, observa como se llena el abdomen y como se levanta el tórax (mantén el aire el tiempo que te sientas cómodo/a), Expira y deja salir todo el aire. Relájate y observa como te sientes relajado, Hazlo dos veces mas, termina relajándote y observa como te sientes.
- Repite el ejercicio completo por una vez mas, te irás sintiendo con mayor comodidad y mejor relajación. Observa como respiras
- Vuelve e respirar normalmente. Hazlo con mucha tranquilidad. Sigue observando como respiras.
- Mientras respiras (respiración normal), abre los ojos y lee con mucha atención pausadamente y con mucha tranquilidad, buscando comprender el texto.
Repite suavemente con los ojos cerrados, para comenzar.
"Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto"
"Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto"
"Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto"
"Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto"
"Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto"
Lee con mucha atención cada uno de los siguientes argumentos, reflexiona sobre cada uno de ellos y tómalo para nuestros adentros:
Si estoy dispuesto a reconocer mis problemas, reconoceré que no tengo ninguno.
Mi problema central se ha resuelto y no tengo ningún otro.
Por lo tanto, me siento en paz.
La salvación, pues, depende de que reconozca que ése es el único problema y de que entienda que ya se ha resuelto.
Un solo problema, una sola solución.
La salvación se ha consumado.
Se mee ha liberado de todo conflicto.
Acepto este hecho, y estoy listo para ocupar el puesto que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.
¡Mi único problema ya se ha resuelto!
La repito hoy para mis adentros una y otra vez a lo largo del día, con gratitud y convicción.
He reconocido mi único problema, dándole así paso al Espíritu Santo para que me dé la respuesta de Dios.
He dejado a un lado las decepciones y he visto la luz de la verdad.
He aceptado la salvación para mi mismo al llevar el problema a la solución.
Y puedo reconocer la solución porque he identificado el problema.
Hoy tengo derecho a la paz.
Un problema que ya se ha resuelto no me puede perturbar.
Me aseguro únicamente de no olvidarme que todos los problemas son uno solo.
Sus múltiples formas no me podrán engañar, mientras me acuerde de esto.
Un solo problema, una sola solución.
Acepto la paz que me brinda esta sencilla afirmación.
Sesiones de práctica más largas: hoy reivindicaré la paz que inevitablemente será mía una vez que el problema y la solución se hayan reconciliado.
El problema tiene que haber desaparecido porque la respuesta de Dios no puede fallar.
Al haber reconocido el problema he reconocido la solución.
La solución es inherente al problema.
Se me ha contestado, y he aceptado la respuesta.
Me he salvado.
Permite ahora que se te dé la paz que tu aceptación te brinda.
Cierra los ojos y recibe tu recompensa.
Reconoce que tus problemas se han resuelto.
Reconoce que no tienes conflictos, y que estás libre y en paz.
Sobre todo, recuerda que tienes un solo problema y que el problema tiene una sola solución.
En esto reside la simplicidad de la salvación.
Por eso es por lo que su eficacia está garantizada.
Afirma hoy con frecuencia que tus problemas ya se han resuelto.
Repite la idea "Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto" con absoluta convicción tan a menudo como sea posible.
Y asegúrate en particular, de aplicarla a cualquier problema concreto que pueda surgir.
Di de inmediato: "Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto".
Proponte no acumular resentimientos hoy.
Proponte estar libre de problemas que no existen:
Para lograr esto sólo se requiere honestidad.
No te engañes con respecto a cuál es el problema, y no podrás sino reconocer que se ha resuelto.
SEGUNDO REPASO
Introducción
Estamos listos ahora para otro repaso.
Comenzaremos donde el anterior terminó y abarcaremos dos ideas por día.
La primera parte del día se dedicará a una de estas ideas, y la segunda parte a la otra. Llevaremos a cabo una sola sesión de ejercicios larga, y varias sesiones cortas en las que practicaremos con cada una de las ideas.
Las sesiones más largas deben hacerse siguiendo estas sugerencias: asigna aproximadamente quince minutos a cada una de ellas, y comienza pensando en las ideas correspondientes a ese día, así como en los comentarios que las acompañan.
Dedica tres o cuatro minutos a leerlos lentamente, varias veces si así lo deseas, y luego cierra los ojos y escucha.
Repite la primera fase del ejercicio si notas que tu mente divaga, pero trata de pasar la mayor parte del tiempo escuchando sosegadamente aunque con mucha atención.
Hay un mensaje esperándote.
Confía en que lo vas a recibir.
Recuerda que es para ti y que quieres recibirlo.
No permitas que tu intención vacile en presencia de aquellos pensamientos que vengan a distraerte.
Comprende que sea cual sea la forma que adopten, no tienen sentido ni poder.
Reemplázalos con tu determinación de triunfar.
No olvides que tu voluntad tiene poder sobre todas las fantasías y sobre todos los sueños.
Confía en que tu voluntad te apoyará y te llevará más allá de ellos.
Considera estas sesiones de práctica como consagraciones al camino, a la verdad y a la vida.
No dejes que ninguna ilusión, ningún pensamiento de muerte ni ninguna senda sombría te desvíe de tu propósito.
Estás comprometido a la salvación.
Resuélvete cada día a no dejar de cumplir tu función.
Reafirma tu determinación asimismo en las sesiones de práctica más cortas, usando la idea en su forma original para las aplicaciones generales y variaciones más específicas cuando sea necesario.
En los comentarios que siguen a las ideas se incluyen algunas variaciones específicas.
Éstas son, no obstante, meras sugerencias.
Las palabras que utilices no es lo que realmente importa.
Relájate y descansa.
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